La Casa Blanca advirtió a los ciudadanos estadounidenses que deben estar en alerta porque los acecha el peligro de ataques terroristas "considerablemente más letales" que los del 11 de septiembre último.
El Gobierno de George W. Bush reaccionó así luego de que la cadena de televisión CNN difundiera en la noche del jueves una nueva entrevista de la cadena Al Jazeera a Osama Bin Laden, en la que advierte que "la batalla se desplazó al interior de EEUU".
El presunto líder de la organización Al-Qaeda afirmó que "EEUU hizo muchas acusaciones contra los musulmanes en todo el mundo" y que "esas acusaciones no tienen fundamento". Sin embargo, agregó que "si matar a aquellos que asesinan a nuestros hijos es terrorismo, que la historia sea testigo de que somos terroristas".
El secretario de Defensa Donald Rumsfeld, señaló que la magnitud del peligro podría permitir que los terroristas entren en contacto con países que pudieran proporcionarles armas nucleares. El funcionario consideró que los terroristas que pudieran conseguir armas no convencionales para lanzarlas desde largas distancias con misiles balísticos podrían dar muerte a centenares de miles de estadounidenses.
Aunque Rumsfeld no mencionó los países, el presidente Bush acusó el martes último a Irán, Irak y Corea del Norte de haber formado un "eje del mal" por sus vinculaciones con terroristas y por su acopio de armas de destrucción masiva.
Por lo tanto, se intensificaron las medidas de seguridad, principalmente en plantas de energía atómica y centros industriales, como las instalaciones de la empresa aeronáutica Boeing, en el estado de Washington.